En primer lugar comentar que, está claro que en mayor o menor medida, todos hemos sido “pasotas” en nuestra adolescencia, trasgresores, porque, al final, eso es la adolescencia, revelarse contra todo sistema de poder (padres, en algún caso gobierno…) sin tener una visión total de los mismos, porque, en la edad del “pavo”, generalmente todos nos volvemos arrogantes, y creemos por encima de todo en nuestra opinión.
Muy bien. Pero, ¿cómo diantre se ha llegado a esta situación? ¿Cómo es posible que hoy en día los adolescentes presuman de ser ignorantes? ¿Cómo puede ser que el líder de audiencia en televisión sea un programa en el que se dedican a gritarse entre sí y a hacer muestras notables de ignorancia, y además, éste se convierta en el sueño de miles de españoles? Y sobre todo: ¿Por qué nadie hace nada al respecto?
Me lo pregunto una y otra vez, y la única respuesta que obtengo que puede justificar esto, es la venta de la moralidad a cambio de altos niveles de audiencia y millones de euros.
Si eso es lo que el público quiere, eso es lo que les vamos a dar. Ni más, ni menos.
Por otra parte, el factor contrario es el público. Se traga cualquier contenido, cuanto más sencillo de masticar, mejor. Llevo semanas preguntándome por qué la gente ve este tipo de programas. Varias respuestas acuden a mi mente:
1. Contenido sencillo. No apetece pensar, y estos programas no requieren un esfuerzo mental. Ni leve, ni ninguno.
2. Cotilleo como instinto natural. El ser humano es cotilla por naturaleza. Se interesa por la vida de los demás, sobre todo cuando su vida no le parece suficientemente interesante.
Aquello que más me preocupa, sin embargo (ya que podría llegar a comprender todo esto, en un caso en el que tu nivel intelectual sea pésimo) es lo admirable de estos programas. Ese factor que hace a los “protagonistas” de estos programas ser admirados por la audiencia.
He llegado a una conclusión. No sé si será más, o menos acertada, en todo caso me asusta.
He llegado a la conclusión de que, aquello que hace ser admirados a estos personajes, es la capacidad de ser escuchado, sin escuchar primero. Esta gente dice lo que se le viene en gana, faltando al respeto a quien sea, abanderados bajo éticas de “verdad” y “sinceridad” que realmente dejan mucho que desear a la verdad y al respeto.
En cualquier caso, dicen lo que les parece, sin tener en cuenta a los demás, en medios de difusión masivos, en los que la mayor chorrada es dominio público de todo el país.
Creo que lo que se ve admirable de estos programas es exponer tu punto de vista por encima de todo, sin escuchar ni comprender al otro, diga lo que diga. Estos individuos discutirían sobre filosofía con Aristóteles. Sin embargo, son líderes de audiencia en el país. Que Dios nos coja confesados, como diría un cristiano. ¿Dónde van a llegar las discusiones en este país? ¿De qué manera se va a llegar a un acuerdo justo entre ciudadanos si los patrones de comportamiento los forman Jorge Javier Vázquez y Belén Esteban?
Sólo me cabe esperar que este prototipo de comportamientos sea una moda, y como tal, se pase con el tiempo.
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